miércoles, 23 de marzo de 2011

"Cuando a una persona se la reconoce, crece"

Pienso que Saturnino de la Torre, catedrático de Didáctica e Innovación Educativa, lleva toda la razón al afirmar que las personas cuando son reconocidas crecen, y más aun si son niños, ya que se les suele tomar menos en cuenta. Por ello, resulta indispensable demostrar a un alumno lo importante que puede llegar a ser su participación en la clase, porque no sólo refuerza su aprendizaje, sino que también le motiva y le empuja a tener más sed de conocimientos.
Estos pensamientos están muy relacionados con los de aquellos autores que ya vimos anteriormente y que pertenecen a la Escuela Nueva como Freire, Cousinet, las hermanas Agazzi…porque no solo defienden el aprendizaje del niño por sí mismo, también buscan que exista una relación interdisciplinaria a la hora de nutrirse de conocimientos. Además, sus pensamientos se relacionan con los de Piaget o Vigotsky por su forma de entender el concepto del desarrollo del conocimiento del ser humano. Según el autor, “se trata de crear un escenario más que un aula, de utilizar toda clase de recursos que tengan un componente emocional. Detrás de cada gran idea hay una emoción, una profunda pasión, un deseo, una necesidad de hacer y de comunicar”.


Educar despacio

Desde mi punto de vista, el movimiento “slow”, así como el “slow education” son muy importantes hoy en día debido a que llevamos un ritmo de vida tan acelerado, que es imposible poder prestar la atención que se requeriría tanto en las aulas, como en el trabajo u otros ámbitos. El estrés que produce la presión de dicho ritmo conlleva falta de atención, somnolencia y fatiga a lo largo de todo un día, por ello creo que si se llevara a cabo en todas las aulas un tipo de educación que respetara  los diferentes ritmos de aprendizaje, mejoraría la calidad del tiempo escolar y extraescolar de los niños.

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