miércoles, 23 de marzo de 2011

"Cuando a una persona se la reconoce, crece"

Pienso que Saturnino de la Torre, catedrático de Didáctica e Innovación Educativa, lleva toda la razón al afirmar que las personas cuando son reconocidas crecen, y más aun si son niños, ya que se les suele tomar menos en cuenta. Por ello, resulta indispensable demostrar a un alumno lo importante que puede llegar a ser su participación en la clase, porque no sólo refuerza su aprendizaje, sino que también le motiva y le empuja a tener más sed de conocimientos.
Estos pensamientos están muy relacionados con los de aquellos autores que ya vimos anteriormente y que pertenecen a la Escuela Nueva como Freire, Cousinet, las hermanas Agazzi…porque no solo defienden el aprendizaje del niño por sí mismo, también buscan que exista una relación interdisciplinaria a la hora de nutrirse de conocimientos. Además, sus pensamientos se relacionan con los de Piaget o Vigotsky por su forma de entender el concepto del desarrollo del conocimiento del ser humano. Según el autor, “se trata de crear un escenario más que un aula, de utilizar toda clase de recursos que tengan un componente emocional. Detrás de cada gran idea hay una emoción, una profunda pasión, un deseo, una necesidad de hacer y de comunicar”.


Educar despacio

Desde mi punto de vista, el movimiento “slow”, así como el “slow education” son muy importantes hoy en día debido a que llevamos un ritmo de vida tan acelerado, que es imposible poder prestar la atención que se requeriría tanto en las aulas, como en el trabajo u otros ámbitos. El estrés que produce la presión de dicho ritmo conlleva falta de atención, somnolencia y fatiga a lo largo de todo un día, por ello creo que si se llevara a cabo en todas las aulas un tipo de educación que respetara  los diferentes ritmos de aprendizaje, mejoraría la calidad del tiempo escolar y extraescolar de los niños.

lunes, 21 de marzo de 2011

Francisco Ferrer y Guardia y la Escuela Moderna

Francisco Ferrer y Guardia y la Escuela Moderna

Francisco Ferrer y Guardia profesor y pedagogo catalán que nació en 1859 y murió en 1909, ajusticiado después de la Semana trágica de Barcelona de 1909e injustamente condenado por instigador de la misma.
Se formó en las primeras letras en una escuela de Alella, marcadamente católica y en ella sufre los primeros rigores de los métodos pedagógicos del director, párroco de Alella. Los golpes y castigos severos eran el método de enseñanza y para ellos la educación se definía como el equivalente a domar, adiestrar y domesticar.

Perteneció al movimiento de la pedagogía racionalista y fue fundador de la floreciente Escuela Moderna a principios del siglo XX en España y que fue truncada por su injusta condena.
Mas adelante su legado fue postergado como tantas otras innovaciones por la terrible guerra civil española.
Para hacer las bases de la Escuela Moderna, Ferrer i Guardia comenta que tiene que ser lo contrario a lo que él experimentó: “ para hacer las bases de la Escuela Moderna no tengo mas que tomar lo contrario delo que viví en mi infancia”.
A la hora de montar su escuela, Ferrer puso en relación distintas escuelas que había podido conocer gracias a sus numerosos viajes, como la escuela de Pestalozzi, pero además pudo materializar su pensamiento pedagógico gracias a la Señorita Mounié, una viuda acaudalada y católica convencida.
El tipo de enseñanza: es una enseñanza emancipadora, desprovista de prejuicios burgueses, religiosos y patrióticos. Mediante el uso de libros emancipadores basados en la ciencia positiva y al servicio de los mejores ideales sociales: libertad, igualdad y fraternidad. Y que dio soporte a la pedagogía racionalista de 
1909 a 1939.

Características de la pedagogía racionalista
  •   Estima antipedagógica la memorización sumisa y pasiva.
  • Enseñanza no autoritaria, sin castigos, premios ni exámenes, y con la participación e integración del alumno.
  •  Sus principios son razón, libertad, supresión de premios, castigo, y exámenes, no autoritarismo y coeducación.
  • Considera el libro de texto como punto de apoyo para alumnos y maestros, mas que como una rigida programación de la actividad docente.
  • Consideran la elaboración y exposición de trabajos prácticos por parte del alumnado como algo esencial para poner en práctica la materia desarrollada a lo largo del año.
  • Se trata de poner al alumno en situación de recrear activamente los procesos elementales del saber, la observación, la investigación y el espíritu crítico.
  • Requiere la libre actividad cooperadora del educando, el cual se constituye a lsu vez en educador de sus compañeros más jóvenes (mentor).
  • El adulto, por su parte, no debe imponer al niño sus puntos de vista ni sus valores. La enseñanza debe adaptarse a la psicología del niño.
  • Para los racionalistas no hay mejor método que los juegos y las actividades manuales.
  • Aprenden a poner en común sus puntos de vista y experiencias personales.
  • Participación a menudo en charlas, conferencias sobre temas de interés científico y social. 
  • Organización de viajes al campo.
  • Los contenidos de aprendizaje se pretende que sean inspirados y controlados por el quehacer científico-experimental.
  • Los contenidos no se ofrecía de forma aislada, inconexos, (que está globalizada), en compartimentos estancos, sino que se cuidaba en presentarlos estructurados por una concepción “darwinista-social”.
  •  Estos planteamientos, reafirmaban su posición laica respecto a las cosmovisiones religiosas, en particular de la iglesia católica. La pedagogía racionalista insistía en el carácter mitológico de las explicaciones religiosas.
  • El chico aprende por sí solo, casi no necesita maestros. Esta es la tendencia al autodidactismo. El niño aprende más a través de los libros que escuchando a un conferenciante. Esto contribuye un clima nada propicio para el aprendizaje metódico.
  • Es doloroso para el profesor sentirse prescindible, pero eso quiere decir que su trabajo ha culminado. 
  • Exaltaban los valores de solidaridad de clase, que persigue la justicia social con fin primordial. 
  • Se considera que tanto o más que la razón, los sentimientos contribuyen a personalizar al individuo. Por ello frente  al sentimiento domesticado, hay que devolver su valor a los instintos, a las pulsiones elementales y en especial a las pulsiones erótico-sexuales.

Si de algo estamos satisfechos, si de algo estamos ya hartos, es de hombres que piensen bien y obren mal. Necesitamos una escuela donde se cultive sobre todo en el niño el sentimiento, que logre que cada niño sea un hombre con carácter capaz de saber traducir en actos sus pensamientos.

Reivindicando la importancia del sentimiento, sentaba en cierto modo las base de la superación del intelectualismo que, desde el Renacimiento viene tarando la educación.

A.Damasio, neurocientífico, dijo: “La segunda formula mucho mas humanizada suele asociarse al pensamiento de Spinoza y Hume; ellos se dieron cuenta de que la mejor manera de contrarrestar una emoción negativa es tener una emoción positiva aun mas fuerte.”

Gracias a la contribución de Ferrer y Guardia y su Escuela Moderna, y a través de su heredera directa la escuela racionalista, entran en España los postulados de la “escuela nueva”, que los movimientos de renovación pedagógica de la burguesía en Cataluña los hombres de la Institución Libre de Enseñanza en Madrid popularizaron en la década de los años 20.